Fin de época en Centroamérica

Mujer Ixil declarando. De Johan Ordoñez (AFP).

Mujer Ixil declarando. De Johan Ordoñez (AFP).

Esta semana pasada ha sido intensa en estímulos y debates. Las conversaciones con José Carlos Diez en su visita a Córdoba con su nuevo libro para participar en el Loyola Management Meeting 2013 y la celebración el día 9 de mayo del día de Europa, animan a escribir sobre la crisis del euro y los enormes riesgos a los que se enfrenta la Unión Europea. La tesis que defendió la investigadora nicaragüense Ligia Gómez en ETEA sobre los determinantes de la pobreza rural en Nicaragua nos presentó valiosas evidencias que sugieren reflexiones interesantes sobre a qué nos debemos dedicar las políticas de lucha contra la pobreza o los especialistas en estos temas. Pero el viernes por  la tarde irrumpió el juicio que enfrentaba al General Ríos Montt y a otros implicados a las acusaciones de genocidio y crímenes contra la humanidad en Guatemala. Un juicio que puede ser pieza de cierre del siglo XX o de 50 años de historia en Centroamérica.

Las semanas previas pudimos asistir con espanto a las narraciones de las víctimas Ixiles, y los testimonios de testigos y peritos sobre el horror perpetrado contra ellos en la sinrazón de los años ochenta. Es una historia ampliamente conocida pero nunca juzgada. La sentencia de la Jueza Yassmin Barrios no deja lugar a dudas. Los horrores son realidad probada, el genocidio fue real y hubo crímenes contra la humanidad. La sentencia para Ríos Montt fue de cincuenta más treinta años y su lectura constituyó un emocionante acto que también dejó ver lo difícil que será lo que viene. Recursos, apelaciones al miedo y al cumplimiento del deber, la valoración del incentivo americano a la represión, la consolidación de las sentencias o el análisis de las reparaciones. Es todavía pronto para medir el impacto de esa sentencia porque habrá que ver cómo sobrevive a los recursos legales y a las presiones que estarán ya desatándose. Habrá que observar con respeto que surge de la mezcla de esperanza, ira, reconciliación y frustración que puede dejar. Pero se trata de un momento histórico para Guatemala y también para Centroamérica que formará parte del cierre de un período histórico marcado por los conflictos, represión, revolución y sufrimientos de los años ochenta y los acuerdos de paz que intentaron cerrarlos.

Una reciente y capital obra ha venido a refrendar este fin de época. El libro Revoluciones sin cambios revolucionarios publicado en 2011 por Edelberto Torres Rivas, posiblemente el intelectual vivo más importante de la región, hace balance de las décadas pasadas en Centroamérica en un análisis exhaustivo y muy esclarecedor sobre las tipologías, evolución e impactos de los procesos revolucionarios de los ochenta.  El título de su obra es muy ilustrativo de su conclusión que dado el momento y el autor tiene cierto aire de cierre del debate. Los procesos revolucionarios sirvieron para instalar la democracia en la región y para consolidar un modelo económico de corte neoliberal que ha facilitado la inserción de Centroamérica en la economía mundial. Pero su impacto ha sido menor a la hora de reducir las inequidades en la región. La promesa de los acuerdos de paz de promover un nuevo modelo de desarrollo en la región no se ha cumplido.

Edelberto Torres-Rivas, tomada de entrevista de Oswaldo J. Hernández en la revista Plaza Pública

Edelberto Torres-Rivas, tomada de entrevista de Oswaldo J. Hernández en la revista Plaza Pública

El relato del desarrollo de Centroamérica desde los primeros noventa ha sido construido en torno a los acuerdos de paz y no sólo en los tres países que los firmaron, Nicaragua, El Salvador y Guatemala.  Los acuerdos de paz ponían fin a los conflictos, en un marco regional apoyado por la integración y liberado de las presiones externas y de la manipulación de la región por las superpotencias de entonces. Facilitando la inserción en una economía mundial globalizada y aprovechando las oportunidades que ésta ofrecía y que resultarían más asequibles gracias a los acuerdos de libre comercio o a los compromisos de la comunidad internacional de apoyar la financiación del desarrollo con flujos importante de cooperación internacional.

Aunque Centroamérica ha dado pasos adelante muy significativos, está instalada hace tiempo en la misma posición relativa en los rankings de desarrollo humano. Los acuerdos de libre comercio han tenido cierta utilidad pero no han cumplido la función de ser el motor del desarrollo porque no han podido ir más allá de sus posibilidades como ilusa o interesadamente presentaron sus defensores dentro de la región. La globalización no ha multiplicado las oportunidades de prosperidad para todos sino las de aquellos que más las han tenido siempre y las de los países emergentes con tamaño suficiente para encontrarlas y aprovecharlas. La cooperación internacional puede presentar con satisfacción su apoyo a procesos importantes  para la defensa de los derechos sociales pero está muy lejos de haber sido factor decisivo para el desarrollo de Centroamérica.

Las democracias de la región han tenido un éxito limitado en la consolidación de las instituciones públicas y de un sistema de partidos políticos incapaz de ser el canal de articulación de los intereses particulares, del interés general y de la defensa del interés de los más desfavorecidos. Los condicionantes externos no esconden ya los límites que imponen al  desarrollo las profundas inequidades internas o la falta de instrumentos de estados que no encuentran estructuras eficientes para promoverlo. Si repasan la lista de los gabinetes presidenciales de norte a sur, verán cómo los países centroamericanos están dirigidos por una generación de políticos y de actores muy relacionadas con el escenario de las décadas pasadas.

Los Acuerdos de Paz han agotado su condición impulsora de la transformación de Centroamérica. La región necesita otro motor de desarrollo que tenga como centro el crecimiento, la sostenibilidad y la equidad. El ex – presidente Cerezo plantea hace tiempo desde su Fundación la idea de un Esquipulas III, un Esquipulas de los pueblos que renueve los compromisos de desarrollo de los Acuerdos de Paz.

Las propuestas globales de desarrollo han generado recelo en la región tras las falsas dialécticas de las décadas pasadas y el camuflaje pragmático tras el que se escondía la propuesta neoliberal. Pero quizás ha llegado el momento de trabajar en la construcción progresiva de una propuesta general de desarrollo. Conviene hacerlo con pragmatismo y sensatez, sumando piezas y huyendo de la retórica. Quizás articulándola en estrategias de ámbito regional y nacional en torno a los grandes retos que comparten los países centroamericanos: la inequidad, el empleo, la consolidación del Estado, la violencia o el cambio climático.  Los liderazgos actuales en Centroamérica, ya sea en gobiernos, partidos o sectores empresariales, no animan al optimismo. Pero parece claro que Centroamérica necesita un nuevo imaginario que le permita construir un proyecto colectivo de desarrollo, empujado por una nueva generación con nuevos propósitos.

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8 Comments on “Fin de época en Centroamérica”

  1. marco centeno says:

    Ojala, los caciques locales de centro américa (POLITICOS GENUFLEXOS) leyeran con el cerebro estas reflexiones y tomaran decisiones para favorecer a sus pueblos de a pie y no a sus amos que les tiran las migajas del banquete, ya sean locales y/o transnacionales..

    • Gracias Marco. El caso es que es un momento de cambio, complejo como todos, que además coincide con un probable cambio de modelo económico global que no tiene todavía forma precisa. No es tanto una cuestión de fracaso como de modelo que ha dado ya todo lo que podía.
      Pero coincido en que vivimos en un momento de liderazgos débiles. No estoy seguro pero debe haber algo de cambio generacional. Muchos de los que están en primera línea de la opinión pública llevan décadas allí.

  2. Buen post. Me gustaron tus apreciaciones finales./ El caso guatemalteco es un ejemplo para toda latinoamerica. / Los acuerdos de paz de Esquipulas eran solo para pacificar la región, no tenían un objetivo económico específico. Lógico que ante tanta inestabildad lo económico no era prioritario. / Los TLC no benefician a la región verdaderamente. Son asimétricos en tantas cosas. Solo pensar lo dificil que es entrar al mercado europeo, tan protector y con unas exigencias de calidad bien grandes, etc.

    • Gracias Mariangeles. Me alegra que coincidamos. El problema de exceso de expectativas es muy común. Con los TLC pasó lo mismo, tan volcados en la defensa de sus virtudes, les hicieron prometer mucho más de lo que podían ofrecer y dejaron poco espacio a iniciativas muy complementarias e indispensables.

  3. Hay que repensar a la región, desde las instituciones pero también desde otras miradas. Cierto que hay un cambio de época.

    • Pues sí Elvira, de acuerdo. No parece que en este momento las instituciones vayan a ser las promotoras del cambio o de un nuevo acuerdo. De algún sitio tendrán que venir las nuevas propuestas.

  4. […] segundo lugar, como señalábamos en otra entrada de este blog en mayo de 2013, la región vive su propio cambio de época tras los 25 años de proyecto y modelo […]

  5. […] Revista Humanum: de fondo esta el cambio de época o de ciclo económico e histórico, una de las tesis centrales de este […]


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