Cerrando Esquipulas, abriendo el futuro

Niñas y niños centroamericanos, el futuro se acerca (fotografía por: Fondo España-SICA).

Niñas y niños centroamericanos, el futuro se acerca (fotografía por: Fondo España-SICA).

* Centroamérica y España abren nueva etapa con la primera Cumbre España-SICA en Panamá

Muchos escenarios están cambiando en Latinoamérica, entre ellos el de Centroamérica. Este 19 de octubre veremos cómo se celebra, en los límites de la reunión iberoamericana de Panamá, una inusual cumbre entre los gobiernos de Centroamérica y España. Este nuevo elemento en la diplomacia de cumbres se celebra en un entorno muy particular marcado por escenarios de cambio a varios niveles tanto globalmente como en América Latina.

Los países centroamericanos, por su parte, se enfrentan a la necesidad de definir un nuevo discurso para su desarrollo tras el que les ofrecieron los acuerdos de Paz del llamado proceso de Esquipulas que ayudaron a cerrar los conflictos de los años ochenta.

Tras las revoluciones sin cambios revolucionarios, como ha señalado recientemente Edelberto Torres-Rivas en su último libro, que instalaron democracias formales y 25 años después de Esquipulas, Centroamérica vive con resignación las frustradas expectativas de democratización profunda y de cambios estructurales de sus inequidades. Centroamérica ha finalizado la aplicación de la práctica totalidad de los procesos e instrumentos de desarrollo propiciados por los Acuerdos (pacificación, reactivación del proceso de integración, firma del DR-CAFTA y del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, generalización de la cooperación al desarrollo), mejorando su situación en términos generales pero sin resolver significativamente los problemas estructurales que frenan su desarrollo

Los países de la región, especialmente alguno de ellos, han promovido transformaciones en su estructura productiva y consolidado algunos sectores o grupos empresariales; han desarrollado algunas experiencias muy interesantes de desarrollo comunitario;  y han mejorado la capacidad de sus estados y municipios para atender las necesidades de sus ciudadanos. Pero persisten todavía problemas como los elevados índices de pobreza y de inclusión, la vulnerabilidad frente a los efectos devastadores de los desastres naturales o las dificultades para insertarse adecuadamente en la economía mundial. Son especialmente críticas las situaciones de violencia que se manifiestan en el triángulo del norte con una de las más altas tasas mundiales de homicidios dolosos. Por otra parte, la democracia formal está instalada en toda la región pero en un contexto de debilidad institucional. A ello debemos sumar  las recientes crisis políticas en Honduras y Nicaragua, los diferendos territoriales y la debilidad de los partidos políticos en casi toda la región.

Gracias Esquipulas, ¿qué viene ahora?

Centroamérica necesita un nuevo discurso común que sirva de motor para su desarrollo, que articule propuestas e instrumentos para enfrentarse a los desafíos que se le presentan en las próximas décadas en términos de inclusión social, desarrollo de los mercados internos y de las estrategias de inserción en la economía mundial, de reducción de los riesgos asociados a los desastres naturales a los efectos del cambio climático o de fortalecimiento del estado de derecho.

Muchos de estos desafíos tienen poca respuesta en un ámbito nacional de políticas y demandarán acciones conjuntas en torno al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). Este proceso se desarrolla con dificultades pero ha ido ganando progresivamente protagonismo en Centroamérica como espacio propicio para desarrollar políticas complementarias a las nacionales.  Pese a las debilidades jurídicas e institucionales, los países centroamericanos han lanzado un agenda de desarrollo basada en un plan de acción para el relanzamiento de la integración que está centrado en 5 prioridades: la seguridad democrática, la integración social, la integración económica, la prevención de desastres y de los efectos del cambio climático y el fortalecimiento institucional.  La integración centroamericana, el proceso más dinámico de América Latina, podría ser un eje articulador de esta nueva etapa de desarrollo de la región.

La cumbre España-SICA se celebra en un momento propicio por varios factores. En primer lugar, por la celebración de 25 años de cooperación al desarrollo con los países centroamericanos por parte de la Agencia Española de Cooperación internacional (AECID) pero también por parte de ONGD, ayuntamientos, universidades, municipios y comunidades autónomas. En estos años, España ha sido un socio permanente de los países centroamericanos y ha apoyado significativamente parte principal de los procesos de desarrollo. Centroamérica ha sido para la cooperación española una de sus áreas geográficas más importantes sino la que más, donde se han desarrollado sus principales instrumentos y todos sus actores, dónde ha realizado sus mayores esfuerzos, donde su implicación con la ciudadanía de la región ha sido más intensa. Esta cumbre es una buena oportunidad para  replantear cómo debe cambiar ahora la cooperación española para atender a los nuevos retos de la región y complementar y no sustituir las responsabilidades de sus estados. Pero es también un momento adecuado para evitar que la cooperación, tan afectada por los drásticos recortes que ha sufrido, pueda verse fatalmente afectada por falta de recursos e instrumentos y ponga  en peligro la asociación de España con la región.

Se celebra también en un momento propicio para renovar las prioridades y objetivos de la cooperación regional de apoyo de España al SICA. Además, la Cumbre permitirá valorar los resultados y avances de la estrategia de seguridad de Centroamérica y el comprometido apoyo que España ha ofrecido para el desarrollo de su portafolio de iniciativas.

Parece entonces que la cooperación española y la Secretaría General del SICA han encontrado con el Fondo España-SICA un instrumento de cooperación con la integración regional capaz de llegar lejos y que se ha destapado como un excelente instrumento para responder a las exigencias y principios de los acuerdos para la eficacia de la ayuda. Una buena noticia para tiempos de tribulación para la cooperación al desarrollo.

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2 Comments on “Cerrando Esquipulas, abriendo el futuro”

  1. Mencionas, un poco entre líneas, el riesgo de que España pierda capacidad de influencia (por llamarlo de alguna manera) en la región debido a la reducción de la ayuda. A la vez, otros actores menos comprometidos con el proceso de integración están cobrando más protagonismo, como China o EEUU. Aunque los países centroamericanos estén comprometidos con el proceso de integración, mi impresión es que el papel de España ha sido crucial, como aportante de recursos y como animador del proceso. Con el nuevo escenario de cooperación en la región y con ese mayor protagonismo de otros actores, ¿cómo crees que España pueda seguir siendo un referente importante en la región, que impulse y apoye la integración?, ¿con qué herramientas o instrumentos? ¿La mera diplomacia? ¿Es verosímil que España se replantee su presupuesto de cooperación para la región y aporte significativamente más recursos?

    • Gracias Luis. El gran aporte de la cooperación regional entre España y el SICA ha sido, a mi juicio, la comprensión del funcionamiento del Sistema de integración y de la dinámica de sus paises miembros. Sin que fuera un objetivo inicialmente, el programa SICA de la AECID y su Fondo España-SICA se convirtieron en un instrumento que potenciaba la apropiación y el alineamiento. No he visto otros instrumentos que sean tan propicios como estos para ese fin. Eso ha sido mucho más relevante que la financiación aportada. Creo que el apoyo de España ha sido el adecuado y en el mmomento petinente para 3 asuntos en los que su colaboración con el SICA ha sido esencial para la integración: fortalecimiento institucional de la capacidad de coordinar de la SG-SICA; seguridad y ECADERT (estrategia centroamericana de desarrolo rural territorial.
      Creo que la cooperación regional va a ser un ámbito emergente tanto para España como para otros socios de la región así que creo que sus presupuestos, aunque recortados, serán suficiente.
      Los riesgos en torno a la posición de España en la región tienen que ver más con la forma de mantener presencia y ejercer liderazgos entre los socios de Centroamérica. En eso, me temo, la actitud española es timorata y tiende a medio plazo a dudar de sus posiciones aunque sean acertadas.


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