El Euro y Grecia en la laguna de Estigia

Logo del Euro siendo desmontado de la antigua sede del Banco Central Europeo el 6 de julio de 2015, el día después del referéndum griego. Pura casualidad (Daniel Roland/AFP).

No afloja la tensión en el caso griego a la espera de su desenlace, con la Unón Europea atascada entre dos visiones poco convergentes y forzada a elegir la solución menos mala para todos El euro sale del Tártaro griego pero navega hoy por la laguna de Estigia en busca de su destino final (los Campos Elíseos o el Hades, el paraíso o el infierno). Ha dominados estos días de forma clamorosa la afirmación del “te lo dije”, del todo era farsa griega, del uso populista del dolor de los griegos. Algo de eso hay pero es una sensación errada en la que domina el alivio porque que acaba el desafío al status quo, pero que ignora los fundamentos de la crisis.

La griega es una crisis de deuda derivada de una crisis financiera que no es la primera de la historia. Pero que es distinta a las anteriores (Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera, dicen Reinhart y Rogoff) y es la primera que se produce con la Unión Monetaria y el Euro. Cuando en 1999 explicábamos en clase como sería el euro, nos preguntábamos que pasaría en caso de shocks asimétricos entre los socios. Hoy ya sabemos que no habíamos previsto instrumentos para estos casos, que el modelo estaba incompleto. Entonces no nos preocupaba porque en un entorno tan favorable como el que venía, la cohesión en torno al modelo era alta y no podíamos imaginar que 15 años después nos llamaríamos acreedores y no socios.

Recuperando verdades, como hacía con equilibrio Claudi Pérez estos días, es cierto que los gobiernos griegos anteriores a Syriza falsearon las cuentas públicas para entrar en el euro, siguiendo por cierto las técnicas de Goldman Sachs. Es cierto, hay partidas del estado del bienestar y del presupuesto público griego que son difíciles de entender y explicar, que defienden con dureza algunos sectores bien retruíbidos por ellas. Es cierto, el gobierno de Syriza no tiene razón en todo lo que defiende y no es un modelo de coherencia. Es cierto, las deudas se deben pagar.

También es verdad que Tsipras y Varoufakis con sus maneras y sin sus corbatas han puesto de los nervios a sus socios en un tiempo en que los políticos están siendo señalados en toda Europa por servir mal al interés general. El extraordinario y arrogante Varoufakis rompió los códigos de negociación en la UE con sus declaraciones exponiendo la intimidad de las discusiones y aireando las motivaciones. Una actitud que hace peligrar los esquemas de negociación y su ceremonial. Es un grave error excepto si consideras que de esas negociaciones siempre sale un acuerdo que acepta y asume las posiciones oficiales con concesiones más o menos significativas.

Esta es una crisis con mayúsculas de la Unión Europea. Seguramente la más importante de su historia porque se produce en el entorno de un cambio de época y porque desafía los fundamentos de la Unión Europea.  ¿Cómo entender la crisis del euro y Grecia?

Es una crisis del modelo europeo. No sólo por las deficiencias de un euro que fue creado sin unión fiscal y sobre una falsa convergencia (nuestro consenso de Washington) que se centraba sólo en la estabilidad macro y no en la disparidad estructural y de bienestar. Lo peor es que parece ganar la apuesta por una Unión Europea menos profunda y más amplia, menos política y más economicista, menos transformadora y más apegada al mainstream del que se quiso liberar desde su nacimiento. Una propuesta de proyecto político a la baja que se consagró con una ampliación de 15 a 28 miembros sin presupuesto y sin políticas.

Es una crisis de la política de la austeridad. Como en los tiempos de la deuda latinoamericana, en Grecia se salvó al sistema financiero de sus errores y se le eximió de responsabilidades. Como solución, se implanta la política de apretarse el cinturón. Pero se plantea de forma dogmática y mal dosificada. Vuelve a basarse meramente en objetivos cuantitativos y evita el debate sobre las alternativas. Es decisivo recortar el gasto y la deuda pública en los países más endeudados pero no de cualquier forma. Las discusiones sobre el paquete de reformas asociados a un tercer rescate muestran que, por una parte, hay una base convergente para el acuerdo. pero, por otra, que los acreedores/antes socios tienen el empeño moral de aplicar con rigidez absoluta el paquete.

Todos hacemos decir al referéndum lo que queremos en estas notas sobre Grecia que caducan en horas. A mi juicio el no griego era un no a la austeridad. Basado en que, y esto sí es un clamor, la austeridad no funciona. Ya se han repasado las cifras pero miren en los datos de Eurostat (el servicio estadístico de la UE) la caída del PIB per cápita griego frente a otros países afectados por el rescate. En Grecia, más que en cualquier otro sitio, la austeridad no ha funcionado y ha creado un daño que hipoteca la recuperación y cercena las oportunidades de su gente.

Eurostat_Graph_tec00115(1)Finalmente, ésta es la crisis de la globalización. Una propuesta que los países más desarrollados preparamos frotándonos las manos y que se ha vuelto contra nosotros. Ha resultado que en la batlla por la eficiencia, por la competitividad basada en los precios, han ganado los gigantes emergentes en desarrollo a donde se han trasladado nuestras fábrica y empleos buscando el salario más barato y encima están aprendiendo a absorber los beneficios del sistema. Lo ha explicado muy bien Rodrík con su trilema de la globalización que sugiere que cualquier escenario sale de la elección de 2 de estos 3 principios: la soberanía nacional, la democracia o la hiperglobalización. El propio Rodrik (Grecia votó por la soberanía) y Joaquín Estefanía (¿Es el euro la camisa de fuerza dorada?) han aplicado el trilema a la crisis del euro.

La globalización y el empeño en una austeridad rígida, que desdeña otras políticas que el momento también reclama, conduce a los europeos a un modelo en los que crecen mucho más allá de lo razonable la desigualdad y la precariedad. Miren este gráfico de Eurostat sobre la población en riesgo de exclusión social en Europa. Y miren la posición de Grecia. Quién votaría por un escenario que te hace dudar tanto de tu propio futuro y del de tus descendientes.

 Risk Greece

Es tiempo de políticas de largo aliento como las que explican lo mejor de la historia de la UE. Necesitamos liderazgos que salten sobre los cálculos electorales. Es tiempo de llegar a acuerdos. Hoy mismo. Hay que hablar de rescates y austeridad. Acordar un rescate con austeridad y reestructuración de la deuda que parece ser la razonable apuesta de Tsipras para explicar el sacrificio que viene a los griegos en cualquier caso. Pero para cerrar el acuerdo hay que salir del Eurogrupo y sus mecanismos. Es tiempo de recuperar la potencia del presupuesto europeo y sus fondos estructurales, de hacer políitica.

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4 Comments on “El Euro y Grecia en la laguna de Estigia”

  1. Anonymous says:

    Muy bueno PedroEn medio de mi creciente ignorancia -y falta de sosiego para leer- tu artículo es una luz
    Un abrazo José Juan Romero

  2. oosorio456 says:

    Es triste como una sociedad precoz como grecia pueda ser vapuleada por los intereses de los poquitos que gobiernan la unión europea.

    • Gracias Osvaldo. La crisis de modelo que vive la UE es la más intensa desde su creación y sin liderazgos que nos permitan ser optimistas. Confiemos en la reacción de las sociedades europeas. Toda el malestar que se vive en Europa y el de Guatemala deben estar conectados en este momento de cambio de época.


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