Innovación y cooperación internacional: III Foro Andalucía Solidaria

Por Pedro Caldentey

El FAMSI (Fondo Andaluza de Municipios para la Solidaridad Internacional) celebró los días 14, 15 y 16 de junio su III foro Andalucía Solidaria  en Córdoba con la colaboración de numerosas instituciones, incluida la Universidad Loyola Andalucía. Participé en una de las mesas de debate en plenario que estaba centrada en un tema muy relevante: la innovación y la cooperación internacional (ver versión completa en el video, coloquio a partir del minuto 82). La mesa nos convocaba bajo el título Diálogo, innnovación y calidad en la gestión de los procesos de desarrollo a una sugerente mesa – con poco equilibrio de género – que reunía a José María Medina -director de Prosalus-, Pablo Martínez Oses -Colectivo La Mundial – y Pedro Caldentey con la moderación de Juan de Dios García, con David Comet en la fila 0 hablando desde FAECTA y con un rico coloquio que dio muchas pistas sobre el estado de la cooperación descentralizada. La mesa nos obligaba a preguntarnos si esta crisis tan devastadora para la cooperación internacional, especialmente en España, había dejado anticuado al sector. O si estamos repitiendo viejos procesos en un momento caracterizado por un cambio de época que transforma temáticas, prioridades, procesos y relaciones entre actores.

El cura, el alcalde, el boticario y el rico del lugar

Hay una imagen recurrente en muchos actos públicos sobre cooperación internacional que apunta a que las inercias se imponen. Los actos inaugurales tienen una lógica importancia política y parecen la única manera de atraer a los medios de comunicación. El ritual de retraso que invariablemente generan en el programa, la sesión de fotos, el paseillo hasta la sala, y las declaraciones y discursos no siempre relevantes de autoridades que tienen que dar varios al día, … no suma nada a los foros.  ¿No es un ejemplo de inercia?

Pablo Martínez iniciaba la mesa hablando de relaciones de poder como la variable clave del análisis. La foto inaugural -con sus equilibrios institucionales- nos remite a la vieja tradición del comité de recepcion del pueblo que formaban el alcalde, el cura, el boticario y el rico o el aristocráta. Y remite con ello a una forma de entender el poder y las relaciones entre autoridades y ciudadanos que ha mostrado su debilidad estos años recientes.

¿Por qué no invertir los lugares? Podríamos hacer actos inaugurales en los que los organizadores presidan y sienten a las autoridades en la fila primera a escuchar los problemas y a reaccionar brevemente ante ellos a partir de los principios, estímulos y normas que forman parte de sus competencia. Aprovecharíamos el momento para agradecerles su contribución a la cooperación y el servicio que prestan desde nuestras administraciones públicas y sus fondos. Sería todo un mensaje en clave política y una revisión de la concepción de las relaciones y funciones de las administraciones públicas.

¿Qué hemos aprendido de la crisis?

Tanto en el ámbito académico como en el de la cooperaciòn hemos dedicado un intenso debate a los efectos de la crisis. Hemos sacado una conclusión respaldada en evidencias poco discutibles y es que la evolución reciente de la economía ha generado un grave problema de desigualdad y de exclusión. Una crisis que Pablo Martínez ilustraba como una elección entre derechos y crecimiento.

Hemos aprendido estos años que los procesos políticos  son determinantes en toda su complejidad en la evolución de los problemas y en los resultados de políticas y programas de desarrollo. Que los proyectos en zonas de crisis o conflicto nos hacen comprender mejor el desarrollo pero que es muy difícil atenderlos. Que  es mejor trabajar con lógica de procesos de medio plazo, flexibles para adaptarse a la política que trabajar con lógica de proyectos a 2 años.

Hemos comprobado también que existe una tensión entre la investigación y la práctica en la que debemos seguir trabajando. Y que de aquellos compromisos de la agenda de la eficacia de la ayuda, no pudimos y no quisimos darle la prioridad necesaria a la apropiación y al alineamiento con las decisiones de los interesados.

Hipótesis falsas que fundamentan un sistema insuficiente: el proyectorado.

¿Son nuestros instrumentos públicos sensibles a la innovación? No demasiado. Las convocatorias de nuestros niveles administrativos siguen atrapadas en la inercia de la lógica de los proyectos.  Una lógica que supone real la falacia de que una ONGD española con socios en el sur más o menos estables puede generar un cambio suficiente en una intervención de no más de 4 años.  O que se basa en que las organizaciones de cooperación (igual que las dedicadas a los servicios sociales) están financiadas por misteriosas aportaciones privadas y que por ello no necesitan financiación de sus estructuras. Cuando nadie ignora la ingenieria institucional que hacen las instituciones para vivir de los gastos indirectos.

Obviamente las organizaciones de la cooperación españoal tienen un déficit de financiación privada, de generación de compromisos personales en la ciudadanía. Pero cabe preguntarse por qué las convocatorias de I+D cubren sin dudarlo los contratos presentes y futuros necesarios para el desarrollo de un proyecto de investigación y a nuestros gestores les parece intolerable financiar estructuras en los actores privados que contribuyen a la cooperación o a la extensión de los servicios sociales y del bienestar.  Recomiendo las reflexiones de Pablo sobre el abandonado debate en torno al core funding o a la financiación estratégica de organizaciones (1h:01 del video).

José María Medina explicó muy bien como esa lógica del proyecto perjudica la práctica de las organizaciones, que cuando planifican un proceso de desarrollo de medio plazo, deben ocultarlo en intervenciones más cortas con resultados intermedios disfrazados de promesas de cambio a corto plazo. Les recomiendo oir en torno al minuto 47 sus experiencias sobre cómo construir alianzas y procesos de desarrollo pese a los proyectos de nuestras principales convocatorias.  El proyectorado como bautizaba Pablo Martínez.

La innovación no es hacer más con menos

Mis compañeros de mesa explicaron con ironía ese discurso  que disimula la reducción de recursos o el desmantelamiento de instrumentos e incluso de políticas haciendo una llamada al cambio o la innovación. Hacer más con menos es más un milagro que una innovación.

¿Es la agenda de los ODS un instrumento de innovación?

Recuperamos en la mesa el debate sobre la agenda de los ODS expresando nuestros temores de que no esté suficientemente presente entre todos los actores.  Celebrando que su enfoque universal, horizontal, aplicable a todos los países, pueda ser un estimulo para promover consensos reales enraizados en nuestras políticas.

El qué hacer parece entonces claro pese a las discusiones sobre los 17 objetivos y a la consolidación de los ODS como una agenda red o relacional frente a la agenda silo que eran los OdM (Medina dixit).  El cómo hacerlo es la pregunta del momento. La cooperación internacional es un ámbito que devora paradigmas. Ya no recordamos la agenda de la eficacia de la ayuda que parece esencial como complemento de los ODS.

Como se mencionó desde la mesa y completó Mª Luz Ortega en el coloquio, también debemos asociar los ODS a la consolidación de la ciudadanía global, de la educación para el desarrollo como motor del pensamiento crítico y del aprendizaje mutuo entre norte y sur.

Los ODS pueden ser agenda de innovación si somos capaces de situarlos en el centro de las políticas. La articulación multinivel de las políticas y los territorios y las redes locales como espacio de articulación pueden ser una clave determinante. También las alianzas. La aplicación de los compromisos asociados a los ODS demandan abandonar la logica actual de los proyectos que son un reducto de la verticalidad y una barrera casi insalvable para promover una agenda horizontal y basada en alianzas y la apropiación.

Oh, arg, el interventor/a

En las referencias al proyectorado apareció un asunto que genera siempre emociones y que se ha convertido en una metáfora de la rigidez institucional que frena la innovación en cooperación. En un ámbito tan castigado como el de la cooperación española las menciones a los interventores/as generan siempre una cierta catarsis. El coloquio recogió ese momento y sirvió para reconocer el esfuerzo (y la frustración) de los funcionarios que trabajan en la cooperación desde la administración pública para romper las inercias y construir políticas e instrumentos más eficaces. Una tarea que va más allá de la recuperación de los fondos públicos. Más allá de lo anecdótico, debajo hay un problema de soberanía democrática, decía Pablo.

El falso dilema Las Palmeras-Cooperación

Hablando de esfuerzos que sí prosperan desde los actores locales y la administracion pública, Victor Fernández Troyano desde el Ayuntamientro de Córdoba nos explicó una práctica innovadora y muy prometedora. Se trata de la interesante convocatoria Sur-Norte del Ayuntamiento de Córdoba. Un invento que cambía la percepción de las relación norte-sur poniendo en contacto, por ejemplo, comedores sociales del desfavorecido barrio de Las Palmeras de Córdoba con comedores sociales de Guatemala para aprender mutuamente de las experiencias.

Es una convocatoria novedosa que además nos sirve para enfrentar ese falso dilema entre las políticas de lucha contra la exclusión y la pobreza de dentro y fuera, del norte y el sur. La defensa de ambas va en el mismo paquete.

Las claves de la innovación en la cooperación

Ramón Flecha lo había puesto sobre la mesa en su conferencia del día 15. La evaluación de impacto es clave para innovar. Nuestras prácticas e instrumentos propician poco que trabajemos en eso. No lo facilitan las convocatorias que plantean un marco rígido favorable a resolver las evaluaciones cumpliendo un compromiso engorroso (¡con tres ofertas! un concurso público estilo Srta. Pepis), sin incentivo para que ocupen un espacio relevante en las intervenciones.  Tampoco lo fomentan los hábitos de instituciones y ONGD que pocas veces le conceden importancia a esta fase de los proyectos, porque no hay tiempo, porque te enfrenta a tus debilidades, porque trivializa tus resultados,…

¿Cómo promovemos la evauación de impacto de nuestras actuaciones y como organizamos su socialización y debate para que tengan consecuencias? Podríamos, por ejemplo, copiar la experiencia anglosajona tan desarrollada en ese aspecto.  La Universidad encontraría su papel en la cooperación. Hay que invertir en esto sin los rodeos habituales, no hay duda.

La otra clave es revolucionar a los actores de la cooperación. La revolución debe tener varios ejes: las prioridades temáticas, las acciones que debemos o no realizar y las alianzas entre actores. La relación vertical norte-sur que se mantiene como inercia debe ser quebrada revisando los roles de sus actores.  La cooperación directa podría cambiar y centrarse en apoyar procesos políticos críticos. Hay buenas experienicas en la cooperación internacional así como en la española.

Debería ser sustituida por una relación más diversa, más horizontal. Con convocatorias dirigidas a las alianzas y no sólo a nuestras organizaciones locales. Los méritos de un proyecto podrían evaluar la calidad de los socios y la profundidad de los acuerdos entre ellos.

Eso podría generar problemas en las ONGD pequeñas del norte porque algunos socios del Sur son más potentes. Por eso la administración pública debe también invertir en que exista un sector nacional o local, sólido, con músculo para pensar a medo plazo, que asegure la conciencia de la ciudadanía sobre los problemas globales, o que contribuya a la eficacia de nuestras políticas. Éstas podrían entonces dirigirse a promover verdaderos y sensatos impactos y no a perderse en objetivos basados en hipótesis falsas.

No son propuestas nuevas ni imposibles. Todas aceptan pasos intermedios en un marco global que favorece el cambio y exige la innovación. La declaración del Foro recoge los debates de esta mesa y algunos otros.

@PedroCaldentey

 

 

 

 

Advertisements


Deje un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s